Lo que importa hoy, en cinco minutos
El 21 de junio Colombia eligió presidente. Esa misma semana, Nutresa firmó una compra en el exterior, Canacol pidió una prórroga para no liquidarse, y Ecopetrol perdió en un día lo que había ganado en un mes. Tres reacciones al mismo hecho son, casi siempre, el mejor diagnóstico de cómo el mercado interpreta lo que ocurre.
La estrategia de Nutresa que el ciclo electoral no logró frenar
Una vez terminado el proceso electoral que determinó la elección de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia (tiempo durante el cual el ecosistema empresarial estuvo a la expectativa de dicho resultado) hubo, como en toda regla, una excepción: Nutresa. El 19 de junio, dos días antes de la segunda vuelta presidencial, el Grupo Nutresa firmó un contrato de compraventa de acciones para adquirir el 100% de Universal Sweet Industries S.A., la histórica chocolatera ecuatoriana conocida como La Universal. La operación fue reportada formalmente ante la Superintendencia Financiera de Colombia.
Este movimiento ocurre en el momento exacto en que el resto del mercado colombiano de fusiones y adquisiciones está en suspenso, a la espera del plan del próximo Gobierno Nacional. Nutresa decidió no esperar.
La Operación
La Universal (fundada en Guayaquil en 1889, con más de 130 años de historia y dueña de marcas como Manicho, Cocoa La Universal y Huevitos) fue vendida por Bia Culinary and Snacks Investments S.L., su propietaria desde 2018. La compañía ecuatoriana reportó ventas de US$45 millones en 2025 según la plataforma Emis, aunque registros de la Superintendencia de Compañías de Ecuador, citado por Primicias, muestran ventas de US$65,2 millones con pérdidas de US$8,4 millones en el mismo año. Esta discrepancia entre fuentes conviene señalarla con transparencia, sin que ninguna de las dos cifras esté confirmada como definitiva por Nutresa.
El cierre de la transacción está condicionado a la obtención de autorizaciones regulatorias en Ecuador, según el comunicado oficial de Nutresa. La compañía colombiana (fundada en 1920 en Medellín como Compañía Nacional de Chocolates, hoy con ingresos trimestrales de US$349,4 millones y presencia en 82 países) busca con esta compra fortalecer su capacidad exportadora hacia mercados asiáticos a través del cacao ecuatoriano, según informó el propio grupo.
La secuencia completa: cuatro movimientos en dieciséis meses
La compra de La Universal no es un hecho aislado. Es la cuarta pieza de una secuencia que arrancó el mismo día en que Jaime Gilinski asumió la presidencia de Grupo Nutresa, el 27 de enero de 2025:
9 de agosto de 2025 — Nutresa anuncia la compra de Helados Mimo’s por $50.000 millones, fortaleciendo su negocio de helados. Toma control efectivo de la operación el 15 de mayo de 2026.
12 de mayo de 2026 — Vende su participación del 30% en Estrella Andina, operador de la franquicia Starbucks en Colombia.
14 de mayo de 2026 — Dos días después, cede su 39,99% en Bimbo Colombia.
19 de junio de 2026 — Firma el contrato para adquirir el 100% de La Universal en Ecuador.
Estas acciones muestran el desarrollo de una estrategia definida: Nutresa concentra capital en las categorías donde tiene ventaja competitiva real (cacao, chocolates, snacks y helados) y se desprende de participaciones minoritarias en negocios ajenos a ese núcleo, como una franquicia de café y una operación de panificación industrial. Es una estrategia de enfoque, ejecutada con disciplina y en una línea de tiempo definida, en un escenario político polarizado por el ciclo electoral más incierto que ha vivido el país en años, sin que ese contexto inhibiera su ejecución.
El contexto bursátil que respalda la apuesta
Estas decisiones operativas coinciden con una valorización extraordinaria de la acción de Nutresa en la Bolsa de Valores de Colombia. El título pasó de cotizar en COP $92.020 el día en que Gilinski asumió la presidencia a COP $311.060 el viernes 19 de junio de 2026 (un crecimiento del 238% en diecisiete meses). La capitalización bursátil de la compañía alcanzó cerca de $141 billones, ubicándola entre las empresas de mayor valor del mercado colombiano.
Las razones que explican el alza de la acción de Nutresa desde la llegada de Gilinski se resumen en tres factores: el primero es el efecto OPA sobre el mercado, que reacciona al cambio de control accionario; el segundo es la entrada de capital de Medio Oriente en el accionariado; y el tercero (el que para KapitalPaper es el componente más sostenible) es la ejecución estratégica concreta que hoy se traduce en esta cuarta adquisición.
El contraste que le da sentido a la historia
Holland & Knight describió el estado del mercado colombiano de M&A para 2026 con una frase que vale la pena citar completa: el país “entra en 2026 con mayores exigencias de gobernanza, mitigación fiscal y claridad regulatoria; por lo cual, habrá que esperar a que se defina el plan del próximo gobierno.” El inversionista típico de este año, según la misma firma, es “más técnico, más cauto y orientado a ejecución impecable”, con mayor uso de seguros de garantías y de mecanismos de mitigación de riesgo antes de cerrar cualquier operación.
Ese diagnóstico de cautela generalizada convive, en la misma semana, con al menos dos señales que lo contradicen parcialmente. La primera es Nutresa, que multiplicó por 3,4 veces su valor de mercado y cerró cuatro operaciones estructurales mientras el resto del país esperaba el resultado de las urnas. La segunda, en el extremo opuesto del espectro, es Canacol Energy, que según reportó El Tiempo esta semana, “solo tiene dinero para operar en Colombia hasta el 10 de julio” y alista un plan de liquidación si fracasa la venta de sus activos: evidencia de que la misma incertidumbre que algunos leen como riesgo a evitar, otros la leen como ventana para comprar barato o como urgencia de vender antes de que se cierre del todo.
Las lecciones que dejó la incertidumbre política
La lección estratégica para el empresariado colombiano tiene dos caras. La primera: la incertidumbre electoral paraliza a la mayoría del mercado, pero no paraliza a quien ya tiene tesis de inversión clara y capital disponible. Nutresa no esperó saber quién gobernaría desde el 7 de agosto para decidir qué negocios conservar y cuáles vender. Construyó su estrategia de portafolio con el calendario que le convenía a su negocio, independiente del calendario electoral del país.
La segunda cara es de timing regional: comprar una chocolatera ecuatoriana en pesos colombianos fuertes (con el dólar en mínimos de seis años tras la elección) resulta, en términos relativos, más barato hoy que hace dos meses. Gilinski compra activos extranjeros en el momento exacto en que la divisa local le da más poder de compra fuera del país. Para cualquier empresa colombiana con ambición de expansión regional, esa combinación de tesis de portafolio clara y ventana cambiaria favorable es, en sí misma, la lección de la semana.
Canacol Energy: el reloj de la liquidación corre, y el 10 de julio es la fecha límite
Canacol Energy, la canadiense que opera el principal sistema de gas natural del Caribe colombiano, advirtió ante el Tribunal del Rey de Alberta que solo tiene liquidez para operar en Colombia hasta el 10 de julio de 2026. Jason Bednar, su CFO y codirector ejecutivo interino, fue directo, y su declaración envía un mensaje al Gobierno colombiano: “Incluso si la empresa continúa beneficiándose de mayores ingresos por producción, dichos ingresos por sí solos no serán suficientes para sostener sus operaciones más allá de esa fecha.”
La empresa se encuentra en proceso formal de reorganización bajo protección judicial canadiense desde enero de 2026, con KPMG actuando como monitor. Contrató a Moelis & Company para vender sus activos colombianos, recibió interés “robusto” en una primera fase de oferentes, pero el proceso de ofertas vinculantes se extendió varias veces, hasta el 4 de mayo. Mientras tanto, intentó renegociar contratos de gas con 12 empresas clientes en Colombia y no llegó a ningún acuerdo; por tanto, la renuncia a esos contratos se tramitará directamente ante el tribunal canadiense.
Las tres rutas posibles de solución: primera, vender a través del proceso de oferta vigente; segunda, obtener financiamiento adicional tipo DIP (deudor en posesión) para ganar tiempo; si las dos anteriores no se materializan, la tercera implica ejecutar el plan de liquidación que la propia compañía ya tiene preparado.
¿Cuáles son las implicaciones para Colombia? Canacol es un proveedor clave de gas natural para la Costa Caribe, en un país que, como documentó KapitalPaper en el Brief del 25 de mayo (donde se estableció que el mercado secundario de gas cobra hasta 62% más que el mercado primario), ya enfrenta una asimetría tarifaria severa y una transición hacia la importación de gas tras perder su autosuficiencia energética en 2024. La salida o liquidación de uno de sus mayores productores domésticos agravaría exactamente el problema que ese Brief advertía: menos oferta nacional, más dependencia de gas importado y presión adicional sobre los precios que ya pagan pymes y hogares.
Ecopetrol cayó 8,52% un día después de la victoria que el mercado celebraba
El lunes 22 de junio, un día después del triunfo electoral que el mercado celebraba como favorable para el sector energético, la acción de Ecopetrol se desplomó 8,52% hasta cerrar en $2.790, su peor jornada desde mayo de 2023. La caída no debe tomarse como un hecho aislado: el índice MSCI Colcap retrocedió 4,38% esa misma sesión, arrastrado precisamente por Ecopetrol, en lo que analistas coincidieron en interpretar como una toma de utilidades encabezada por Ecopetrol tras el rally electoral.
La explicación combina dos factores. El primero de ellos es técnico: la acción acumulaba una valorización cercana al 15% entre la primera y la segunda vuelta, por lo que la confirmación del resultado activó esa toma de utilidades masiva
El segundo factor es externo: el Brent cayó 3,3% hasta US$77,90 el mismo lunes, después de que Estados Unidos autorizara temporalmente la comercialización de petróleo iraní en medio de avances diplomáticos con Teherán. Dado que una porción significativa de los ingresos de Ecopetrol depende del precio del crudo, ambas señales se sumaron en la misma jornada.
Los tres hechos noticiosos de esta semana son, en realidad, una sola historia contada desde tres posiciones distintas frente a la misma incertidumbre. Nutresa tiene tesis clara y capital propio, y usó la semana electoral para comprar. Canacol no tiene ni tesis ni capital, y la misma semana la acerca a su fecha límite de liquidación. Ecopetrol no apostó ni huyó: el mercado simplemente confirmó lo que ya había descontado y tomó ganancias. Tres reacciones distintas al mismo evento (el resultado del 21 de junio) son el mapa más preciso de cómo el capital real, no el discurso político, está leyendo el cambio de gobierno en Colombia.



