El fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos que anuló los aranceles de Trump prometía alivio. 48 horas después, los exportadores colombianos despiertan en un escenario más complejo: aranceles nuevos al 15%, exclusiones que dependen de un código de 8 dígitos y 133.000 millones de dólares en el limbo. Mientras Vietnam e Indonesia celebran, Colombia descubre que perdió la ventaja que había obtenido.
Redacción KapitalPaper
El pasado viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo de 170 páginas que, en esencia, devolvía al Congreso la facultad de imponer aranceles. Por seis votos contra tres, los magistrados concluyeron que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza al presidente a establecer gravámenes generalizados. “Un arancel constituye un impuesto”, sentenció la Corte. “La facultad de imponer tributos es una competencia exclusiva del Congreso”.
Para los exportadores colombianos, la noticia fue recibida con un suspiro de alivio... que duró exactamente lo que tardó Trump en twittear.
El mismo viernes, el presidente invocó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta legal nunca antes utilizada para aranceles, que permite imponer un recargo global de hasta el 15% durante 150 días para corregir desequilibrios en la balanza de pagos. Inicialmente anunció un 10%, pero el sábado elevó la apuesta al 15%.
Resultado: Estados Unidos pasó de una tasa arancelaria efectiva del 16% al 9,1% (inmediatamente después), para estabilizarse ahora en un 13,7% con el nuevo arancel. Una reducción de 2,3 puntos porcentuales que, lejos de ser un alivio, introduce una dosis masiva de incertidumbre.
La paradoja colombiana: Perder por no haber perdido tanto
Aquí está la ironía que ningún exportador esperaba: Colombia es uno de los países que menos gana con el fallo.
¿Por qué? Porque mientras Vietnam, Indonesia y otros competidores enfrentaban aranceles más altos bajo la IEEPA (que ahora desaparecen), Colombia había logrado negociar exclusiones parciales en noviembre pasado para productos como café, banano, aguacate, cacao, limón Tahití y uchuva. Al caerse los aranceles para todos, Colombia pierde la ventaja competitiva relativa que había obtenido.
“El país era uno de los menos castigados por las tarifas anuladas”, explica Juan Pablo Quintero en El País. “La activación de nuevos recargos globales diluye ese beneficio”. Dicho de otro modo: la cancha se niveló, pero Colombia jugaba con ventaja en una cancha inclinada.
Mientras otros celebran la caída de muros que los asfixiaban, los exportadores colombianos ven cómo se esfuman los privilegios de la anterior decisión discrecional de Trump.
El mapa de impacto: Tres caminos, un destino incierto
AmCham Colombia realizó un ejercicio crucial: cruzó los 245 principales productos de exportación (96,2% del valor total enviado a EE.UU.) con el Anexo II de exclusiones. El resultado dibuja un panorama de luces y sombras:
Por: KapitalPaper
El matiz crítico: La exención no depende del nombre del producto, sino del código arancelario exacto con que el importador lo declare en EE. UU. Un error de clasificación puede costar caro. “No basta con decir que es café o petróleo; cada mercancía tiene un código específico de 8 dígitos”, advierte el análisis de La República.
Los 133.000 millones que flotan en el limbo
Entre abril y diciembre de 2025, la Oficina de Aduanas de EE. UU. recaudó aproximadamente 133.500 millones de dólares bajo la IEEPA. Ese dinero representa el 67% de los aranceles del año fiscal 2025. La pregunta que atormenta a cientos de empresas: ¿habrá reembolso?
La Corte Suprema no estableció un mecanismo automático de devolución. “No sabemos qué va a pasar con los aranceles ya pagados”, dijo Javier Díaz Molina, presidente de Analdex. “Muy seguramente vendrán las demandas para recuperar esos dineros”.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue contundente: “Tengo la sensación de que el pueblo estadounidense no lo verá”. Sin embargo, se espera que cientos de empresas presentarán demandas ante el Tribunal de Comercio Internacional. Para los exportadores colombianos que pagaron aranceles, la recomendación es clara: auditar cada importación con asesores aduaneros, porque cada caso será un mundo.
Sector por sector: ¿Quién gana, quién pierde?
Flores: El sector más vulnerable
Genera 200.000 empleos y exporta el 80% de su producción a EE. UU. (USD 2.300 millones en 2024). No aparece en el Anexo II, por lo que enfrentará el arancel del 15% sin atenuantes. La combinación aranceles + subida del salario mínimo en Colombia presiona márgenes en una industria intensiva en mano de obra formal. Asocolflores confirmó que está midiendo el impacto real y consultando con la Embajada los detalles de la medida.
Café: La lotería del código
El café sin tostar descafeinado está exento. El café verde (la mayor parte de las exportaciones) entra en la categoría “condicional”: depende del código exacto. La buena noticia es que competidores como Vietnam e Indonesia también pagan el arancel, así que la paridad competitiva se mantiene. Pero el privilegio de estar en la lista de exclusiones previas se diluye.
Petróleo y oro: Alta probabilidad de exención, pero con matiz técnico
El petróleo crudo y el oro están en la categoría condicional. La diferencia entre pagar o no puede estar en un dígito del código arancelario. Para el oro, que ha tenido un comportamiento volátil en los mercados, cualquier sobrecosto afecta la competitividad frente a otros proveedores.
Textiles y confecciones: En la zona roja
Sujetos al arancel, con el agravante de que compiten con países asiáticos que también pagan el 15%, pero con estructuras de costos muy diferentes. La ventaja logística (cercanía a EE. UU.) puede no ser suficiente para compensar.
Aluminio y manufacturas: El caso Tecnoglass
Empresas como Tecnoglass, que fabrica vidrio arquitectónico y productos de aluminio, habían optado por importar materia prima desde EE. UU. para luego retornarla como producto terminado, generando presión sobre costos. Con el nuevo arancel del 15%, la estrategia de integración vertical se vuelve más costosa. Aunque el fallo inicial trajo alivio, la respuesta de Trump reinstaló la presión.
El nuevo tablero legal: 150 días de transición
Trump perdió la batalla de la IEEPA, pero la guerra comercial tiene múltiples frentes:
Sección 122: El arma actual. Permite aranceles globales del 15% por 150 días. Temporal, pero efectiva. Analistas consultados por KapitalPaper confirman que esta medida tiene vigencia máxima de 150 días según la ley de 1974 .
Secciones 232 y 301: Viejos conocidos. Acero, aluminio y productos chinos ya estaban gravados por estas vías y sobreviven al fallo.
Nuevas amenazas: La administración evalúa aranceles a cobre, madera y manufacturas específicas.
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, cataloga este periodo como “de transición” mientras se consolida una política arancelaria con marco jurídico sólido. “No conocemos cuál va a ser el mecanismo para implementar nuevos aranceles. Hasta que no se tenga la normatividad establecida, no sabemos si será con exclusiones o si será un arancel del 15% para todos los países”.
El horizonte de 150 días introduce una variable adicional: en agosto de 2026, este arancel expira, a menos que el Congreso lo extienda. Ahí radica una oportunidad: “Si las tarifas deben pasar por un proceso legislativo más lento, los socios comerciales como Colombia tendrán un horizonte temporal más claro para planear estrategias”.
Guía de acción para el exportador colombiano
Ante este escenario móvil, los gremios son unánimes: no asumir nada, verificar todo.
Revise el código exacto: Confirme con su importador o agente aduanero en EE. UU. la clasificación HTSUS a 8 dígitos de su producto. De eso depende la exención.
Audite sus pagos pasados: Si pagó aranceles bajo la IEEPA, documente cada operación. Las ventanas para reclamaciones tienen plazos estrictos.
Revise sus contratos: ¿Tienen cláusulas de ajuste por cambios arancelarios? Si no, es momento de negociarlas.
Mantenga canales abiertos: La diplomacia comercial será clave para buscar exclusiones específicas.
Diversifique: Los gremios insisten en “profundizar estrategias de diversificación comercial para reducir la dependencia de un solo comprador externo”.
AmCham sugiere “no asumir modificaciones automáticas en las obligaciones arancelarias” hasta que se publiquen guías oficiales de la autoridad aduanera (CBP), cuyo proceso de actualización de sistemas puede tardar semanas.
El mercado reacciona: dólar al alza
La incertidumbre ya se reflejó en la tasa de cambio. El dólar cerró por encima de los 3.700 pesos, una cifra no vista en más de un mes, con T.R.M. en 3.691 pesos. Para los exportadores, un dólar alto puede compensar parcialmente el golpe arancelario; para la economía en general, presiona la inflación.
Lo que viene: Tres interrogantes
¿El 15% se mantendrá? Trump lo anunció, pero aún no tiene respaldo formal. La diferencia entre 10% y 15% puede ser determinante para la viabilidad de flores y textiles.
¿Habrá reembolsos? Con 133.000 millones en juego, la batalla legal será titánica. Las pymes enfrentan el dilema de litigar (costoso) o asumir la pérdida.
¿Qué pasará en agosto? Cuando expiren los 150 días, el Congreso deberá decidir. Ahí se abrirá un espacio para la negociación diplomática.
El balance final
Colombia despertó de un fallo judicial que prometía alivio y se encontró con un nuevo rompecabezas. La victoria legal de quienes impugnaron los aranceles IEEPA se transformó, por la vía de los hechos, en un reacomodo que deja a los exportadores nacionales en una posición incómoda: sin la ventaja relativa que tenían, pero con la certeza de que las reglas del juego, al menos por 150 días, están sobre la mesa.
“El debate en Washington ha dejado de ser sobre si se pueden imponer aranceles para centrarse en qué norma permite sostenerlos”, resume Quintero. “Para Colombia, el resultado es frustrante: una carambola judicial que, al intentar limitar a Trump, termina por devolver al país a la casilla de salida”.
La recomendación final: cautela, verificación técnica y preparación para un entorno donde la política comercial estadounidense, aunque menos caótica que bajo la IEEPA, será permanentemente más proteccionista que antes de 2025.



