Daily Briefs
Licencia financiera de Addi, Resultados de Pricesmart, la BVC y los mercados globales
Lo que importa hoy, en cinco minutos…
Addi obtiene licencia financiera y transita del BNPL al ahorro para consolidar su modelo.
Las cifras que explican el salto son claras: Addi cerró 2025 con ingresos anualizados que superan los US$250 millones, 2,7 millones de consumidores activos y 33.000 comercios aliados, tras haber multiplicado por 6,5 veces sus ingresos entre 2023 y 2025. La compañía acumula seis trimestres consecutivos de rentabilidad, un giro significativo para una fintech que operó bajo pérdidas durante sus primeros años y tuvo que cerrar operaciones internacionales para retomar el rumbo. En ese contexto de madurez operativa, la Superintendencia Financiera le otorgó el pasado 8 de abril la licencia para operar como compañía de financiamiento, un habilitante que transforma el perímetro de su negocio.
La decisión responde a una evolución natural del mercado fintech en Colombia. El modelo “compra ahora, paga después” (BNPL) le permitió a Addi construir una base sólida de usuarios (47% de ellos sin tarjeta de crédito) y demostrar capacidad de fondeo con aliados como Goldman Sachs, Citi y BBVA Spark, que respaldan una deuda total superior a los US$530 millones. Pero la rentabilidad y el fondeo externo ya no bastan. Obtener la licencia le permite a Addi captar depósitos del público bajo el mismo marco regulatorio de los bancos, con respaldo del seguro Fogafín, y lanzar una cuenta de ahorros remunerada. Acercándose así a una posición más parecida a la de una entidad financiera con fondeo propio y capacidad de construir una relación completa con el usuario: crédito y ahorro en una misma plataforma.
El efecto para el sector es directo. Addi ingresa al negocio del ahorro digital en un momento en que Nubank ya ocupa el quinto lugar en saldos de cuentas de ahorro en Colombia, con COP$5,6 billones y una participación del 5,75%. La competencia por los depósitos de los colombianos se intensifica, y los bancos tradicionales ven cómo una exfintech de BNPL adquiere la capacidad de captar ahorro a costos marginales casi nulos.
El gran reto para Addi es construir confianza en el manejo de depósitos del público, un terreno donde la reputación regulatoria pesa tanto como la experiencia de usuario. Sin embargo, el nuevo actor tiene una ventaja competitiva importante: una base de usuarios que ya le compra y un modelo de crédito con bajo riesgo, donde el 60% de las transacciones se realiza a tasa 0%, pero el salto cualitativo exige blindar la operación con controles de liquidez y solvencia que antes no necesitaba.
Addi dio el paso en el momento justo: con ingresos creciendo a tres dígitos, rentabilidad demostrada y una base de usuarios que ahora puede monetizar también del lado del ahorro.
PriceSmart acelera en Colombia
La cifra que resume el momento de PriceSmart es el desempeño en Colombia. Durante el trimestre fiscal de 2026, las ventas netas de mercancía en el país crecieron 30,5% y las ventas comparables se dispararon 31,3%, un impulso que, según la compañía, aportó cerca de 360 puntos básicos al crecimiento consolidado de ventas comparables del grupo.
El resultado colombiano contrasta con el avance del 9,9% en ventas netas globales, que alcanzaron US$1.470 millones, y supera con creces el crecimiento comparable del 7,6% registrado en el conjunto de los 56 clubes que opera la cadena en 12 países. El EBITDA ajustado del trimestre fue de US$99,7 millones, 14,6% superior al del mismo periodo de 2025, y la utilidad neta creció 12,2%, hasta US$49,1 millones.
El dato confirma que el formato de PriceSmart (warehouse club: compra por volumen, precios competitivos y membresía anual) sigue ganando empuje entre los consumidores colombianos, incluso en un entorno de inflación moderada pero persistente y de mayor sofisticación en los hábitos de compra.
El mercado colombiano, donde PriceSmart opera siete clubes en Bogotá, Cali y Barranquilla, es estratégico no solo por su crecimiento, sino porque demuestra que el modelo puede escalar en un país con fuerte presencia de formatos de descuento duro como D1, Ara y Dollarcity, y de operadores mayoristas como Makro, Alkosto y Surtimayorista del Grupo Éxito.
La estrategia de Price Smart envía una señal clara a la competencia: El consumidor está dispuesto a pagar una membresía anual siempre que perciba una relación precio-volumen atractiva y un surtido diferenciado. Las cifras son reveladoras: ingresos que crecieron 16,9% en el trimestre, hasta US$24,5 millones, con 2,08 millones de cuentas activas y una tasa de renovación récord del 90,2%.
Todo ello producto de la estrategia llevada a cabo de manera consistente: ampliar márgenes vía optimización de mezcla de producto y consolidación de compras asiáticas, lo que elevó su margen bruto 50 puntos básicos, hasta 16,1% de las ventas netas de mercancía. Ese apalancamiento operativo le permite mantener precios competitivos sin sacrificar rentabilidad, mientras los competidores tradicionales enfrentan presiones de margen en un mercado donde el consumidor es cada vez más selectivo.
Para las cadenas tradicionales de supermercados, como Éxito, Olímpica o Cencosud, la lección es que la fidelización ya no se asegura solo con promociones o puntos. El modelo de membresía de PriceSmart demuestra que el consumidor valora la certeza de precio y volumen por encima de descuentos ocasionales. Para los operadores de formato mayorista y cash and carry, el desafío es cerrar la brecha en experiencia de compra y surtido, áreas donde PriceSmart ha invertido en mejorar sus categorías de alimentos frescos (con crecimientos de más del 15% en carnes, pollo y mariscos) y en servicios complementarios como salud y panadería.
El mercado de consumo masivo no solo se gana con precio, sino con un modelo de relación que trasciende la transacción. La membresía no es una barrera, es un ancla de lealtad. Los hechos indican que el consumidor colombiano está dispuesto a pagar por ella.
La bolsa colombiana muestra caras contrapuestas: dividendos, oro y petróleo mueven fichas
La jornada accionaria dejó señales mixtas pero reveladoras: La Bolsa de Valores de Colombia cayó cerca de -8,9%, un ajuste técnico asociado a la ejecución de su dividendo en efectivo (fecha exdividendo el 8 de abril) que evidencia la baja profundidad del papel y su sensibilidad a flujos de corto plazo.
En el extremo opuesto, Grupo Aval subió +4,4%, reflejando una rotación del mercado hacia los financieros tradicionales ante la expectativa de estabilidad en tasas y flujo de dividendos, mientras que Mineros lideró el COLCAP con un avance de +4,57%, confirmando que el oro sigue actuando como cobertura en portafolios locales.
Ecopetrol, en cambio, cayó -4,83%, presionada por la volatilidad reciente en los precios del crudo, lo que vuelve a poner sobre la mesa la dependencia fiscal y bursátil del país frente al petróleo.
El mercado colombiano está balanceando riesgo país con exposición a defensivos como el oro, mientras rota hacia bancos como vehículo de captura de recuperación económica, pero sin perder de vista la fragilidad de activos de baja liquidez.
Mientras que en los mercados internacionales… Los mercados globales rotan hacia lo tangible
El rebalanceo global de portafolios está virando con claridad hacia activos industriales y energéticos. El ETF industrial del S&P 500 avanzó 13,13% en lo que va de 2026, tras un 4,91% en 2025, mientras que el sector tecnológico acumula una caída de 3,4% en el mismo periodo, evidenciando la rotación que ya anticipó BMO a principios de año.
Dentro de ese movimiento, Caterpillar que es un referente industrial global, proyecta un crecimiento anual de ingresos de 6,7% y de utilidades de 14,8%, con un precio objetivo promedio de US$739,55 por acción frente a los US$703,19 actuales.
En el frente de los mercados de capitales, la atención de la liquidez internacional sigue concentrada en las megacapitalizaciones. Las OPI tecnológicas recaudaron US$44.000 millones en 2025, un año por encima de los promedios históricos, pero Goldman Sachs proyecta que 2026 podría cuadruplicar esa cifra hasta un récord de US$160.000 millones, con 120 salidas a bolsa (el doble que en 2025) impulsadas por nombres como SpaceX, OpenAI y Anthropic.
En paralelo, el despliegue de infraestructura digital se acelera en la región. América Latina alberga 533 centros de datos, cinco países concentran el 80% de esa infraestructura, y la inversión en el sector alcanzó los US$7.160 millones en 2024 con una proyección de US$14.300 millones para 2030. Brasil concentra el 40% de la inversión regional en construcción de centros de datos, seguido por México como segundo polo, mientras que Chile y Colombia destacan por su combinación de estabilidad regulatoria y disponibilidad de energías renovables.
Bogotá se ha consolidado como uno de los principales hubs de la región. Colombia mantiene una ventana abierta por su ubicación estratégica, pero la presión competitiva de hubs más consolidados como São Paulo y Querétaro que aportaron el 82% de las nuevas entregas de capacidad en 2025 exige ejecución rápida para no quedar rezagada.



